Cómo ayudar a alguien con un TCA

Guía para familias y personas cercanas

Si has llegado aquí es porque crees que tu hija, hijo, pareja, hermana o amistad puede estar desarrollando un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), o porque lleváis ya un tiempo conviviendo con él. Lo primero que queremos decirte es que no estás solo y que pedir ayuda es lo más útil que puedes hacer, tanto por la persona a la que quieres como por ti.

En USTA acompañamos cada año a muchas familias en esta situación. En esta página te contamos cómo detectar un TCA, cómo hablarlo y qué pasos dar a partir de aquí.

  • Es muy frecuente, sobre todo al principio. Podéis venir los padres a una primera consulta sin la persona enferma: os ayudamos a entender lo que pasa y a diseñar cómo plantearlo en casa.

  • No. Si tienes la sensación de que algo no va bien, ya es motivo suficiente para consultar. Es mejor descartar que esperar.

  • No. Cuanto antes se interviene, mejor es el pronóstico. No esperéis a que la situación sea muy grave para llamar.

  • Sí. Una parte importante de nuestro trabajo es con adolescentes y sus familias.

  • Sí. Atendemos a familias de cualquier ubicación en nuestro centro.

Cómo reconocer las señales

Los TCA suelen empezar de forma silenciosa, y la persona que los sufre casi nunca pide ayuda al principio: lo vive con vergüenza, con culpa o, en otros casos, sin ser consciente de la gravedad de lo que le pasa. Por eso la mirada de la familia es tan importante.

Estas son algunas señales que conviene tener en cuenta. No hace falta que se den todas: con que aparezcan varias y mantenidas en el tiempo, ya merece la pena consultar.

En la relación con la comida:

1

  • Cambios marcados en la forma de comer: saltarse comidas, evitar comer en compañía, comer muy lento o muy rápido.

  • Rituales con la comida (trocear mucho, ordenar el plato, esconder comida).

  • Preocupación constante por las calorías, los ingredientes o lo "sano" de cada alimento.

  • Negarse a comer alimentos que antes le gustaban o a comer fuera de casa.


En la relación con el cuerpo:

2

  • Insatisfacción intensa con el propio cuerpo, sin que la haya habido antes en esa medida.

  • Mirarse mucho al espejo, pesarse a menudo o, al contrario, evitar verse o evitar la báscula.

  • Llevar ropa muy ancha para esconder el cuerpo.


En el ejercicio:

3

  • Hacer ejercicio de forma compulsiva, como una obligación, aunque esté agotada o enferma.

  • Cambios en el tipo de ejercicio (más cantidad, más intensidad) ligados a la necesidad de "compensar".


En el estado de ánimo y la vida social:

4

  • Aislamiento, dejar de quedar con amistades, abandonar aficiones.

  • Cambios de humor, irritabilidad, llanto frecuente, autocrítica muy dura.

  • Bajada en el rendimiento académico o laboral.

Cómo hablar con la persona

Esta suele ser la parte que más miedo da, y es normal. No hay un guion perfecto, pero hay cosas que ayudan y cosas que conviene evitar.

  • No durante una comida, ni en mitad de una discusión. Mejor un rato tranquilo, a solas, sin prisa.

  • "Estoy preocupada por ti, te veo más triste y comiendo distinto, y quiero entender qué te pasa" funciona mucho mejor que "estás dejando de comer y no me engañas".

  • Aunque lo que diga te duela o te parezca irreal.

  • El problema no es la comida, es lo que la persona está intentando manejar a través de la comida.

  • Si te pide que no lo cuentes a nadie, dile que la quieres y que precisamente por eso vais a buscar ayuda.

Qué conviene evitar

  • Hacer comentarios sobre su cuerpo, su peso o su aspecto, ni en positivo ni en negativo. Aunque sean piropos, alimentan la obsesión.

  • Discutir, suplicar o chantajear con la comida. No funciona y deteriora la relación.

  • Convertir cada comida en un campo de batalla.

  • Vigilar a escondidas, registrar el móvil o buscar pruebas. Genera más ocultación.

  • Asumir que "es una fase" o "ya se le pasará". Los TCA no suelen remitir solos.

Los TCA son trastornos serios y necesitan tratamiento especializado. Por mucho cariño que pongáis en casa, no se curan solo con buena voluntad. Pedir ayuda pronto es la decisión más importante que se puede tomar.

Si la persona enferma todavía no quiere venir, podéis venir vosotros primero. Os orientamos sobre cómo abordar la situación y qué pasos dar.

¿Qué hacer ahora?

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