Modelo de tratamiento
TCA
Tratamos los trastornos de la conducta alimentaria con un modelo propio que combina tratamiento ambulatorio y hospital de día con comedor terapéutico, todo bajo el mismo techo y con un equipo multidisciplinar. Llevamos años acompañando en Salamanca a pacientes y familias, con un objetivo claro: que la recuperación sea posible y que se sostenga en el tiempo.
Tratamiento Ambulatorio
El tratamiento ambulatorio consiste en un seguimiento psicoterapéutico individual, con la frecuencia de sesiones que se valore en cada caso. La persona acude a consulta para sus sesiones y mantiene su vida cotidiana (estudios, trabajo, familia) en paralelo.
Es el primer nivel del tratamiento y, en algunos casos, también el último: cuando el cuadro lo permite y la persona puede sostener el proceso desde casa, el ambulatorio es suficiente.
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Personas en fase inicial del trastorno, cuando los síntomas están empezando y todavía es posible intervenir sin un marco intensivo.
Personas en fase de salida, que han pasado por hospital de día y están consolidando los cambios.
Personas cuya situación general (estado físico, apoyo familiar, conciencia del problema) permite trabajar en consulta sin un acompañamiento más estrecho.
Familias que vienen a consulta antes de que la persona enferma quiera dar el paso.
Lo que muestra nuestra experiencia
En los TCA, el tratamiento ambulatorio funciona cuando el cuadro lo permite, pero también tiene sus límites. De los pacientes que inician tratamiento únicamente de forma ambulatoria, alrededor del 28% finalizan el proceso —aunque suele requerir más tiempo y con más recaídas—, mientras que cerca del 72% no lo completan en esa modalidad.
Este dato no quiere decir que el ambulatorio "no funcione": quiere decir que en muchos casos no es suficiente por sí solo, y que cuando el cuadro requiere un marco más contenedor, lo eficaz es dar el paso al hospital de día.
Una valoración profesional al inicio es la mejor forma de saber qué modalidad necesita cada persona.
Hospital de día
El hospital de día es el núcleo de nuestro modelo. Es un dispositivo de tratamiento intensivo durante el día —en horario de 7.30 a 22.00 h— en el que el paciente recibe acompañamiento terapéutico, médico y nutricional, y participa en el comedor terapéutico, una pieza fundamental del proceso. Por la noche, la persona vuelve a su casa.
Es un marco que combina lo mejor de dos mundos: la intensidad y el contenedor de un ingreso, manteniendo a la vez la vida y los vínculos en casa.
El comedor terapéutico
Hacer las comidas acompañado por profesionales es una de las herramientas más eficaces para romper el patrón disfuncional con la comida. En el comedor terapéutico se trabaja:
La recuperación de una pauta alimentaria regular y completa.
El manejo de la ansiedad y la culpa que aparecen en torno a las comidas.
El aprendizaje práctico de comer en compañía, sin rituales ni evitaciones.
La autonomía progresiva, para que el paciente pueda extrapolarlo a su vida fuera del centro.
Cada paciente utiliza la parte del programa que necesita: no todos hacen las seis comidas en el centro. Se diseña un plan individual y se va modificando según el avance.
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Personas con un cuadro de TCA que requiere un acompañamiento más estrecho del que ofrece el ambulatorio.
Personas que han probado el ambulatorio sin conseguir avances sostenidos.
Personas con dificultades importantes para sostener las comidas en casa o que necesitan romper dinámicas familiares en torno a la comida.
Personas que necesitan un marco contenedor pero no requieren un ingreso hospitalario.
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Una de las ventajas del hospital de día es que mantiene a la persona en su entorno. Por la noche vuelve a su casa, fines de semana fuera, contacto continuado con su familia y sus vínculos. Esto facilita que los aprendizajes que se hacen dentro del centro se vayan trasladando a la vida real, en lugar de quedar aislados como ocurre en algunos ingresos largos.
Equipo multidisciplinar
Contamos con un equipo formado por:
Psicólogos y psicólogas especializados en TCA y psicología clínica.
Médicos que velan por el estado físico durante todo el proceso.
Dietistas-nutricionistas que trabajan la relación con la comida y la pauta alimentaria.
Esta es la clave de nuestro modelo: el equipo trabaja en comunicación constante, no como profesionales aislados. Las decisiones sobre cada caso se toman en conjunto, lo que evita los desencuentros entre disciplinas que tantas veces complican el tratamiento de un TCA.
Cómo empezar
El primer paso es siempre una valoración inicial. En esa primera cita escuchamos lo que os ocurre, hacemos las preguntas necesarias y os explicamos qué tratamiento sería el más adecuado en vuestro caso. Sin compromiso de continuar.
Si la persona enferma todavía no quiere venir, podéis venir vosotros, la familia, primero. Os orientamos sobre cómo plantear los siguientes pasos en casa y qué hacer a partir de ahí.