TERIA: cuando tu hijo no es un «mal comedor»

Casi todos los niños pasan por épocas en las que comen peor, rechazan las verduras o solo quieren macarrones. Es normal y suele pasar. Pero hay niños para los que sentarse a la mesa es una fuente de angustia: rechazan casi todo, lloran ante un plato nuevo o tienen miedo de tragar. Cuando eso ocurre, puede no tratarse de un niño «malcomedor», sino de un trastorno de la conducta alimentaria llamado TERIA.

¿Qué es el TERIA?

TERIA son las siglas de trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos. En inglés se conoce como ARFID. Es un trastorno alimentario reconocido oficialmente desde 2013, cuando se incluyó en el manual diagnóstico DSM-5.

El niño evita ciertos alimentos o come tan poca cantidad que su salud, su crecimiento o su día a día se resienten. A diferencia de la anorexia, no tiene nada que ver con la imagen corporal ni con querer adelgazar. El niño no come porque la comida le desagrada, le asusta o, sencillamente, no le interesa.

¿A quién afecta?

Aparece sobre todo en la infancia, aunque puede comenzar o mantenerse en la adolescencia y la edad adulta. Afecta por igual a niños y niñas. Es más frecuente en niños con autismo (TEA), TDAH o problemas de ansiedad, aunque puede darse en cualquier niño.

Las tres caras del TERIA

No todos los niños con TERIA dejan de comer por el mismo motivo. Los especialistas distinguen tres formas, que a menudo se combinan:

  • Por las características del alimento. El niño rechaza comidas por su color, olor, textura o sabor. Puede aceptar solo alimentos de un color, de una marca o de una textura concreta (por ejemplo, solo cosas crujientes).

  • Por miedo a lo que pueda pasar al comer. A veces aparece después de un episodio desagradable, como un atragantamiento o un vómito. Desde entonces el niño teme que vuelva a ocurrir y evita tragar alimentos sólidos.

  • Por falta de interés en la comida. Son niños con poco apetito, que se sacian enseguida y para los que comer es más una obligación que un placer.

Señales de alerta

  • Come una lista muy corta de alimentos y rechaza todo lo demás, aunque se le ofrezca muchas veces.

  • Reacciona con angustia, llanto, arcadas o rabietas ante alimentos nuevos.

  • Ha perdido peso, no gana el que le corresponde por su edad o tiene carencias nutricionales.

  • Necesita suplementos o batidos para llegar a lo que necesita.

  • Evita cumpleaños, comedores, excursiones o comidas fuera de casa.

  • Las comidas en familia se han convertido en un momento de tensión.

No todos los niños con TERIA están delgados. Algunos mantienen el peso con pocos alimentos muy energéticos y, aun así, les faltan vitaminas y minerales.

¿Mal comedor o TERIA? Lo que los diferencia

La diferencia no está en lo que come el niño, sino en cuánto afecta a su vida.

Un niño selectivo con la comida:

  • Acepta una variedad razonable de alimentos de varios grupos.

  • Acaba probando cosas nuevas con paciencia y exposición repetida.

  • Crece y se desarrolla con normalidad.

  • Come en el colegio, en cumpleaños y en casa de otros sin grandes problemas.

Un niño con TERIA:

  • Come muy pocos alimentos y la lista tiende a reducirse.

  • Vive los alimentos nuevos con miedo o asco intenso, no con simple desagrado.

  • Puede tener bajo peso, retraso del crecimiento o carencias.

  • Deja de ir a celebraciones, evita el comedor e incluso puede faltar al colegio.

¿En qué se diferencia de la anorexia?

En la anorexia nerviosa la restricción nace del miedo a engordar y de una visión distorsionada del propio cuerpo. En el TERIA no hay esa preocupación por la figura: el rechazo viene de la propia comida. Esta diferencia es clave, porque el tratamiento no es el mismo.

Qué podéis hacer en casa

  • No forzar ni castigar. Obligar a comer aumenta el miedo y el rechazo.

  • No usar la comida como premio ni hacer tratos («si te comes esto, te doy aquello»).

  • Mantener las comidas en familia en un ambiente tranquilo, sin pantallas y sin hablar todo el rato de lo que come.

  • Ofrecer sin presionar. Poner un alimento nuevo en la mesa, junto a otros que sí acepta, sin exigir que lo pruebe.

  • Anotar lo que come durante una o dos semanas. Será muy útil si consultáis con un profesional.

Estas pautas ayudan, pero no sustituyen al tratamiento cuando el problema ya afecta a la salud o a la vida del niño.

¿Cómo se trata el TERIA?

El TERIA tiene tratamiento y, cuanto antes se aborda, mejor responde. Lo ideal es un equipo que trabaje de forma coordinada: psicología, nutrición y pediatría.

La intervención psicológica busca reducir la ansiedad ante la comida y ampliar poco a poco los alimentos que el niño acepta, siempre a su ritmo. La familia forma parte activa del tratamiento: aprende a acompañar las comidas sin presión y a reforzar cada pequeño avance.

¿Cuándo pedir ayuda?

Consultad con un profesional si vuestro hijo:

  • Come cada vez menos alimentos.

  • Ha perdido peso o no crece como debería.

  • Tiene miedo a atragantarse o a vomitar.

  • Evita situaciones sociales por culpa de la comida.

  • Convierte cada comida en una batalla en casa.

Si tienes dudas sobre este trastorno, en el área de psicología infantil de usta. podemos ayudarte. Valoramos cada caso de forma individual y acompañamos tanto al niño como a su familia. Pide una primera cita.

Preguntas frecuentes

¿El TERIA se cura? Sí, con un tratamiento adecuado la mayoría de los niños amplían su alimentación y recuperan una relación tranquila con la comida. El tiempo depende de cada caso.

¿Mi hijo lo superará solo con la edad? La selectividad normal suele mejorar con los años. El TERIA, en cambio, tiende a mantenerse o empeorar si no se trata.

¿Qué edad tienen los niños con TERIA? Puede aparecer desde los primeros años, aunque muchas familias consultan en la etapa escolar, cuando el problema empieza a notarse en el comedor y en la vida social.

¿Es culpa de cómo le hemos enseñado a comer? No. El TERIA tiene causas variadas, como la sensibilidad sensorial, la ansiedad o una experiencia traumática con la comida. Los padres no lo provocan, pero sí son una parte fundamental de la recuperación.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.


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